lunes, 24 de octubre de 2011

Las Torres del Alcazar

Medina de Pomar es un municipio situado en la comarca de Las Merindades, al norte de la provincia de Burgos, es la localidad más importante del municipio.

El nombre procede de dos vertientes, por un lado Medina, que proviene del árabe y significa Ciudad, y dado que hay gran cantidad de localidades llamadas Medina se le añadió Pomar, que viene del latín, lugar de manzanos, siendo así, La Ciudad de los Manzanos.

Foto tomada por Javi
En el transcurso de la historia Medina de Pomar ha pasado de ser Realenga a Señorío, luego Villa para llegar a Ciudad.

En la segunda mitad del siglo catorce, Medina de Pomar pasó a ser señorío de los Velasco, futuros Condestables de Castilla. Era el pago por el apoyo de Pedro Fernández de Velasco en la disputa sucesoria del trono de Castilla entre Enrique II y su hermano Pedro I.

Fernández de Velasco mandó construir el Alcazar de los Velasco, una fortaleza popularmente conocida por “Las Torres” por los dos grandes torreones que ostenta. Se convirtió en centro palaciego de la corte señorial que los Condestables formaron en las Merindades con los principales linajes.

El castillo es el edificio civil más importante de Medina, que recibió el título de ciudad en 1894, y acoge el Museo de las Merindades. Sus torres imponentes encuadran un cuerpo palaciego más bajo y estrecho. Después de una remodelación traumática, que no reparó en la nobleza de determinados vestigios, apenas restan algunas muestras de los espléndidos frisos de yeserías mudéjares, que combinan adornos y frases piadosas con la heráldica familiar. En sus cenefas se alternan los textos latinos con las oraciones árabes: «No hay vencedor sino Allah o «La gloria es de Allah».

El Museo de las Merindades propone un recorrido por la geografía, la personalidad jurídica y los orígenes históricos de la comarca, incorporando piezas arqueológicas, objetos etnográficos, algunas pinturas e instrumentos audiovisuales. En la visita se pasean sus dependencias, incluida la terraza de la torre norte, que ofrece unas vistas espléndidas del caserío y de su entorno. Los frisos mudéjares decoran la sala noble de la primera planta del palacio.

La prosperidad histórica ha dejado en la ciudad del Trueba abundantes testimonios artísticos y una trama urbana singular, combina el legado de la historia con un importante desarrollo urbanístico y residencial que la convierten en núcleo moderno, grato de pasear y bien dotado de servicios.

Las Torres se puede ver desde prácticamente toda la ciudad y son símbolo de su rica historia y citando los versos de Rafael Alberti en su viaje


« ¡A las altas torres altas
de Medina de Pomar!
¡Al aire azul de la almena,
a ver si ya se ve el mar!
¡A las torres, mi morena! ».


Foto tomada por Javi


Un guardia tembloroso, por la gélida brisa matinal, espera ansioso el relevo apoyado en su alabarda, catorce años hace ya, que recibió el honor de guardar el Alcazar de sus Señores, y pese al frío y el cansancio en sus ojos reside la seguridad de la villa, todo Medina a su alcance, el único despierto, y sus habitantes, dormidos, seguros, por las altas torres de Medina de Pomar.

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